De la cima del poder al abismo político

En la recta final del 2024, el mundo entero pudo ser testigo de la súbita caída de dos presidentes envueltos en continuas hostilidades con naciones vecinas: Bashar al Assad, derrocado mandatario de Siria, y Yoon Suk-yeol, de Corea del Sur, suspendido de sus funciones por la Asamblea Nacional.

En Siria, el grupo radical islámico Hayat Tahrir al Sham y facciones aliadas lanzaran una intensa ofensiva en el noroeste del país y pusieron abrupto fin a un régimen de dos décadas de persecuciones y terror. Antes de los 24 años de mandato de Bashar al Assad, su padre gobernó Siria durante 30 años.

El derrocado presidente sirio y su familia pudieron salir con vida de un país arruinado por constantes guerras civiles gracias al apoyo del presidente ruso Vladimir Putin, quien dispuso un operativo de rescate y lo acogió políticamente en su país.

Otro mandatario en capilla es el de Corea del Sur, Yoon Suk-yeol, quien cayó en desgracia luego de decretar una infundada e impopular ley marcial que sumió al país en un caos y provocó arrestos, incluso, de miembros del Parlamento.

El Tribunal Constitucional trata ahora de arrestar al presidente coreano, quien se encuentra atrincherado en su residencia particular defendido por centenares de elementos armados, aún leales a él.

Es así cómo de la cima del poder se puede enfrentar el abismo político y la pérdida de la vida misma en los tejemanejes del poder.