Los hechos trágicos ocurridos el lunes en #Tekit son reflejo de severa y creciente amenaza que se cierne sobre los jóvenes y la sociedad yucateca: el incontenible avance del alcoholismo y drogadicción.
Son cada vez más jóvenes y menores de edad los que caen en las garras de ambos flagelos sociales y, peligrosamente, más jovencitas se ven también atrapadas.
El trágico final del “Güero”, joven linchado y quemado vivo en la prestigiada capital de la guayabera, luego de asestar a mansalva machetazos a apacible mujer de 69 años a las puertas de su casa y causarle la muerte, es señal clara de ello.

El joven era un adicto crónico desde la etapa adolescente y la furia que pobladores desataron contra él estaba desde un tiempo contenida, pues hace 4 años asesinó a un compañero de anexo al clavarle un pico en la frente.
Su presencia en calles del poblado de poco más de 11 mil habitantes causaba zozobra entre los lugareños y a su propia familia.

El sufrimiento de una persona adicta comienza mucho antes de consumir y, si el problema no se trata a tiempo, el desenlace puede ser mortal, tanto para sí misma como para otras personas.

Miles de padres de familia se declaran impotentes cuando un ser querido cae por drogas y alcohol. Muchas veces, recurren a anexos de internamiento forzoso, pero por lo general reinciden una vez que abandonan los centros.
Por lo general, la premura económica obliga a la mayoría de padres de familia a trabajar y dejar solos a sus hijos, factor que influye en el abandono de sus estudios y en vínculos con tiradores de droga.
Lo acontecido en #Tekit es un grito de alerta de la sociedad yucateca y de familias que se ven rebasadas, al igual que las autoridades, por el alcoholismo y drogadicción.

Sociedad y gobierno estamos a tiempo de evitar que estas plagas generen más barbarie, luto y sufrimiento a más familias yucatecas.